Tlamatini-amauta-kimche 6*

CONTRADICCIONES DE CRISTO QUE DESATIENDEN A LOS NIETOS DEL INCA PACHACUTI

LOS AGUDOS ESCLARECIMIENTOS CIVILIZALÓGICOS SOBRE EL CRISTIANISMO

La civilizalogía constata como fracaso histórico el propósito de Cristo por convencer a la pequeña Nación Judía en cambio, reluce al genial acierto de San Pablo cuando elabora el gran fervor devocional cristiano, dentro de la inmensidad del pueblo Europeo. – La civilizalogía nos aporta un sorprendente re-análisis al evidenciarnos una auténtica esencia cristiana anterior al cristianismo oficial, suceso procurado por la lectura del libro: LOS PENSAMIENTOS DE MARCO AURELIO, un manifiesto doctrinal filosófico que abre una magnífica fuente derivada de una fuerza razonadora, centrada en una de dimensión cristalina, la cual reordena nuestras captaciones éticas, demostrando innecesaria la muerte de Cristo. La esencia cristiana de Marco Aurelio, fácilmente deduce que el cristianismo oficial, en silencio usurpó muchos principios doctrinarios a la esencia cristiana estoica.

La civilizalogía,nos otorga una verificantepanorámica de otras dos expresiones de esencias cristianas surgidas fuera del cristianismo oficial: Uno, la revolución no-violenta de Gandhi, marcando su abierta sinceridad, y dos, la lectura del discurso del Jefe Amerindio Seattle, la cual nos llega como campanario de admiración, puessu oralidad es un prodigio, pleno de nobles y cristianas observaciones, todas apuntando por la salubridad mental y relacional entre los humanos y el contorno natural, cuya implantación la determina el despliegue protector, fundamentado en tres valores estructurales: equilibrio, vida o ecología y maravillamiento.-. La Civilizalogía, concluye que la Civilización Occidental peca de un europeísmo auto-inconciente, ya que siempre ha evitado reflejar su protagonismo ante el mortificante genocidio llevado contra el pueblo preamericano.



Los nietos del Inca ejemplar homólogo preamericano de Alejandro Magno, 
son ave silenciosa
atravesando las incomprendidas
quebradas de los tiempos.
Ahora,
como un derrumbe continental
solo es recuerdo
la gloria brillante de Tawantinsuyo,
prohibido como golpe militar
se encuentra el pasado
y como una corona inexpresable
florecen en la cima de los montes
cruces y vírgenes.
ya nunca más tendrá un lugar
El VilachUma o Supremo Sacerdote.
Ahora, la cruz sangrante
como un puño voraz
se ha apropiado de las almas. Mientras, los nietos del Noveno Inca,
en solitaria maribundez
solo atinan a refinar el cristal de la conciencia
acercándose al oído inacercable de Jesús:
Respetado inspirador de iglesia
debemos formular difíciles observaciones,
llegan ante Ud.
corazones sinceros,
pero la distancia en el tiempo
nos despliega cajones cerebrales,
paralizando mucho el entendimiento,
luego, nos embarga el vacío
a causa de los millones de cobardes
que arrodillados utilizan su perdón;
y más:
los hipócritas oportunistas,
los indignos derrotados,
los frustrados irremediables,
los cansados permanentes,
todos le han entonado aplaudidas loas.
!Sí!
Vinieron a su Iglesia,
negociaron parcelas de historia.
-Disculparnos nuestra objeción-,
pero su silencio
ha sido siempre imperturbable.
¿Debemos entender
que su pasividad
procede por referencia
a no corresponder su reino
a este deficiente mundo terrenal?
!Oh!,
Excelso Espíritu
necesitamos urgente oír la razón
de porqué vuestros Sacerdotes
amarran nuestras manos,
para fácil abrir nuestros cráneos
y a duros martillazos
estaquear vuestra fe. Bíblico Nazarenono podemos cubrir
la descomposición del juicio,cuando primero
nos extasiamos hasta la epifanía coralal recibir sus elocuentes parábolasregistradas como
 las “Bienaventuranzas del Sermón del Monte,” pero luego, la realidad inclemente
se transforma en desierto infecundoa causa de interminables guerras santasacontecidas en los mismos parajes
que lo vieron nacer.
 Alma Celestial quisiéramos que brotasen de su boca
las razones por existencia
de tanta maldad en el mundo.
Pero, rápido el lapso pasa
y nuestro breve discurrir
os percibe
como un amable peregrino predicador de paz,
que al paso apabullante del tiempo
vuestros brazos extendidos en la cruz
terminaron siendo,
no un arrebozo para el mundo,
sino, el provechoso sostén
para estrujadores feudos
de miles de siervos esperanzados
en la estrecha felicidad del más allá.
Y nuestro discurrir va más lejos:
Santo Crucificado,
no logramos entender varias situaciones:
vuestros labios paralizados
ante el procurador Poncio Pilatos,
la traición de doce amigos
que no os socorren
en vuestro trágico y vilipendiado destino,
menos a su mismo pueblo
que, avergonzado os exilia.
Quedamos perplejos
cuando se limita su amor divino
y su cercano hermano Judas
debe suicidarse.
También, perplejos quedamos
ante dos situaciones:
¿No fue acaso vuestro proceder,
ante la casta de sus sacerdotes,
de ofensiva soberbia?
Contrario obró
el sabio oriental Confucio,
que incluso su Emperador
le da consejería titular.
¿No es acaso irregular
que un milagrero como Ud.
que dio luz a los ojos,
Que dio vida,
que convirtió el agua en vino
que sanó la cruel lepra,
que multiplicó panes y peces.
¿No es acaso muy irregular
que vuestro mismo pueblo
os dejase indefenso?
! No hayamos que decir!
Estamos asombrados
con tanto magnetismo vuestro,
y más, por no provenir
de un artista o gobernante,
de un matemático o arquitecto.
Calmándose ya las aguas de la historia
su gran fuerza se vislumbra
en el alto porcentaje de dolor
que desgarra, a veces
a los frágiles humanos
igual que jaurías nocturnas,
y antes tanta desgracia deprimente
abrazan milagroso consuelo de renovación,
sensiblemente atrapados por la flor de fuego
que desprende la carne rasgada
del Dios máximum sufriente.
!Oh!,
Desaterrizado Jesús!,
¿Por qué tanta interferencia
con los Nietos del Gran Inca?
¿Acaso merecemos solo desatención?
¿No hay sensibilidad para nuestro dislocado
torbellino de impotencia
al pretender restaurar
la irremplazable “Biblioteca de Códices Maya”,
después que el mexicano Obispo Diego de Landa,
cual ciclópeo misántropo
condenara al genio precolombino
a la pira total,
por incriminarla
 hemorragias nauseabundas del demonio?.
Sin embargo,
la carrera indetenible del tiempo
nos afloja el desconsuelo comprimente,
situándonos, ahora
en panorámica extensa.
Santo Crucificado,
no podemos dejar de reparar:
¿Podrán algún día, vuestros sacerdotes
confesarnos la verdad,
aquella que en su nombre
guían la cuarta cruzada,
debilitando a muerte
a su hermanastro bizantino?
¿Existirá algún Obispo
con suficiente amor humano,
como para reconocer
que sólo el Budismo,
excluido de toda inquisición sangrienta
 nos ha dado razones
para levantar nuestras torpes miradas?
Respetado Jesús,
Usted no puede dejar en nada
su gran fortalecimiento europeo:
la conmoción del pueblo
a golpe de tanto desangramiento martirologio,
tampoco puede desentender
la misma ausente en el nuevo mundo,
prosperando más que su cruz sangrante ;
la ternura de su madre,
plena de mansedumbre campesina,
vivo recuerdo del atávico cause
de una cálida Pachamama
proveedora en despensa
a toda familia andina.
!Oh! Crucificado,
incomprensiblemente inerme,
solitario Nazareno,
¿Podrá Ud. algún día darle perdón
a nuestros Amautas
cuando arguyen que vuestros pies resurrectos
 más que nada, son una huida
de la anónima tortura diaria?
…La primavera sopla
una nirvana irisada sinfonía
y desde los balcones inmortales de Machu Picchu
se expanden, cual sagradas semillas de maíz
las expectativas del pensamiento.
Respetado Jesús,
contemplemos juntos el horizonte
de una profunda decisión :
la frustración de nuestro continente sureño
ha corroído la confianza
en su misión salvadora
y pronto llegará la hora
cuando nuestra América despierte
y opte, ya madura por un camino,
surgido desde las fibras íntimas
del racimo ancestral del pueblo.
Entonces,
como sol de mediodía
consideramos a un santo semejante.
Gandhi, sabio hindú,
artífice, no de una paz rogadora,
sino, un estadista que otorga presión política
a una segura y florida fraternidad.
Amigo Jesús,
¿Comprendería Ud. carecer los nietos
del Ingeniero de los Andes
 de toda intención provocadora
al no reconocer esenciales alas
a su divina y blanca paloma
desde el justo momento
cuando sus iracundos sacerdotes
desembarcan emblemas inquisidores,
negándole a Preamericana,
la dulzura de nacer?
Dura cayó la gélida espada,
un colmar de lágrimas
que se incrustan por siempre
en el fondo del latido
del continente sorpresivo,
 que como gran árbol frutal
sólo inocente se expuso para el mundo?
Señor Jesús,
la historia lo indica,
 han dado giros trocados
gran parte de sus hijos,
más su silencio pétreo,
son márgenes concediéndonos solo un trayecto:
dejar nuestros ojos en paz
ante una aspiración más veraz.

*Corresponde a sabio en nahuatl, quechua y mapudungun.