Tlamatini-amauta-kimche 4*



PREAMERICA: EL MUSEO DE LAS LÁGRIMAS ETERNAS

Y quedamos con los ojos fijos
como una roca mirando el horizonte del mar
solo nos ha restado
incrementar hasta el infinito la imaginación,
y luego,
convencernos
que un infinito de imaginación
es capaz de equiparar
a una porción de realidad.
Entonces,
con los preceptos aceptados
exigimos al cosmos inmensurable
ser la bóveda
de nuestro permanente lagrimear.
¡No!
No basta que imploren hasta el agobio
alarmadas parvularias transparentes
escuchando en la distancia
cascadas de gemidos agonizantes
de criaturas condenas por el mañana.
¡No!
No basta  que se extiendan
nuestras manos,
pues, son niebla que se esfuma
y no dan retorno a la vida
a los pueblos Arawuac del Amazonas,
tampoco a los Charúas del Uruguay
ni a los Diaguitas del Atacama
ni a los Humahuacas de Jujuy
tampoco a los Quimbayas de Colombia
ni a los Pehuenches y Selkman de la Patagonia.
Nuestro entendimiento se niega a aceptar
que la mirada de los cielos
es solo una simple mirada,
distanciadamente indiferente
y ante tanta horripilancia,
mencionemos a aquella ballena
que un día vara en los océanos del sur,
-ritualmente agradecida por los nativos
como su alimento dado por el Gran Espíritu-.
¡Oh!
Se nos trizaría pleno el espíritu
si fuese el resultado cómplice olvido
para el atroz proceder del hombre blanco
cuando con más crueldad que una hiena
la envenena.
¡Oh!
El pensamiento pierde la raíz,
etnias americanas extintas,
huesuda y triturante.
Ese es el peso de la realidad,
es un atronado grito de inapelable veredicto
que ha sentenciado insensible el tiempo
quitando todo lugar
a un sabor germinal
de un poema de acariciante trinar.
Pero, a pesar de todo, mi amigo
el humanismo es un eterno escarbar de las aves
que se alojan en el recoveco intacto del corazón
apuntando siempre
como una predilecta brújula
hacia el sentido de un despertar.
Entonces,
como la más bellas flores recogidas
en el extenso Amazonas
estrechamos el más sagrado de los respetos
para todas aquellas bocas que quedaron sin voces.
Y en un desnudo absoluto de intenciones
evocamos a todas las extintas etnias de América.
En un giro asemillante
buscamos la plegaria de promesa perenne
para el renuevo del hombre,
necesitamos, en proporción, compensar
a tanto dolor que duele
como si perdiesen nuestros hijos
la felicidad.
Es la frustración del continente
incapaz ya de rectificar
a su ausencia judicial.
Es la frustración que nos anochece
la altura del porvenir,
y ante tanto desánimo
un pequeño alivio,
sincerarnos hasta la revelación.



EL GENIO ABORTADO DE TUPAC AMARU

Premamérica,
como una madre que palpa su vientre
palpó todos los ecos
cruzados y transitados,
cual kolka plena
de dulces sabores
rezumados por el amor protector
de sus retentivas momias.
La antigua sabiduría
mantenía aún buenos pulmones.
Entonces,
la larga bruma fría y amarga
comienza a disiparse
y la sonrisa se cuela y se afianza.
Lentamente comienza a levantarse
el bendito Reencarnado.
Despierta todo un aliento de Dios
extendiendo un manto benefactor
de la auténtica esencia
¡Si!
Tupac Amaru
camina refundando el futuro
del Tawantinsuyo ansiado.
… la señal
es manantial que brota
y como el viento recorre y recorre
y traspasa el atlántico inmenso
y Europa se enfurece tanto
con celo nunca visto,
tal como si oliscara
la fetidez de la muerte maldita.
Entonces,
Europa se viste
de advertida venganza
y desoye el dolor de la Madre Tierra.
Y furiosa como un lobo
desmembrana piernas y brazos
al bendito
Reencarnado Luminoso.
!Oh!
Que dolor atora los valles,
el ánimo ha caído
en el mismísimo aserradero del alma,
ya nadie devuelve
un pedazo de genio inconcluido.
Desde hoy,
América ahueca un corazón
de huérfano intenso.



INCA GARCILASO: LA INCOMPRENSIÓN DE ESPAÑA

¡Oh!,
gran Rey Felipe II,
ante ti sólo el tránsito
de un insignificante escribano,
una abeja gramatical perdida,
zumbando por la misión
de traspasar en belleza
la agonía de una civilización,
trágicamente descuajada
del vital tambor
de los latidos.
¡Oh!,
gran Rey Felipe II,
ya sé que vuestros oídos
nunca se abrirán para mí,
sólo me consuelo
con embarcar
a los aires sin rincones
las dudas deformes:
¿por qué tanto temor a mi pluma
si vuestro inimaginado cetro
no lo hubiese concebido
ni la mismísima inspiración
del demiurgo Homero?,
¿A qué se debe tanto causar
tenebroso celo,
si el giro del sol
nunca se esconde
para vuestro Imperio
de talla mundial ?
!Sí¡,
¿Por qué tanto afanar cuidado,
aún, para trasladar mi persona
a integrar sin sueldo
en vuestros europeos ejércitos?
¡Oh!,
Gran Rey Felipe II
vuestra indiferencia
es eterna
y ya nunca,
nunca atenderás
en comprensión
a una ingrávida madre
morando con ángeles inti-reños.
flor nívea del ocaso,
nieta del Inca Tupac Yupanqui,
canto de despedida de un cisne
entregando total
a la fría noche
sus lacustres ojos.
!Sí¡,
Nunca
Gran Rey, percibirás,
ni en sueños,
a un ser perdiendo entero
su presente
tal como pierde un pianista
sus dedos cercenados.
!Oh¡
lapidaria
es vuestra indiferencia
y ya no sospecharás siquiera
el último sentir
de mi mamita tierna
dictando como a un hijo
en camino a la última guerra :
perpetuar más sólido que la roca
el recuerdo ido.



LAS CENIZAS PERPLEJAS DEL POS-INCANATO

Destellos interminables
perdidos en diabólica digestión estelar.
Retrocesos irreversibles de la poderosa raíz
del milenario árbol sequoia.
Fantasmas revoloteadores,
semejantes a mosquitos tras la luz.
Interrumpidas
veinticuatro horas de evocación
en huevo sin ventanas.
Orfandad y desolación perpetua de los Dioses.
Apéndice abortado
de la consensual agenda Senatorial.
Loca ira continental
girando sobre sí misma.

¡Silencio,
multitudes inconscientes!
¿No han comprendido
que aún palpitan como cabello solar
los celestiales hogares de las estrellas
cuando extendían mágicos cinturones
y su pueblo, como lactante
bebía todas las armonías
de la infinita bóveda del universo?
Y Atahualpa
era la cima inalcanzable de la tierra.
Era el padre perfecto
y luego, un mágico derretir
deslizaba gotitas de oro
consumando la esencia pura
hasta el último pie
del wakápulo imperio.
Pero el Hombre-Dios fue vencido.
Entonces,
las almas de sus súbditos,
cual agua presionada a no dar
revientan como peceras huracanadas,
y en un segundo
ven hundirse en tierra blanda
a toda una montaña


 *Corresponde a sabio en nahuatl, quechua y mapudungun