Poemario

–EL HERMANO UNIVERSAL DE AMÉRICA NATIVA–

WAIPEÑI(Hermano Universal en mapudungun)

PACHAHUKNIN( quechua)

SEMANAUATLIKNITL( náhuatl)
Reconocimiento al discurso aconsejario que transfiere una supracoherente cosmovisión, pronunciado en 1854 por el Jefe Seattle, de la tribu Norteamericana Suwamish (1786 – 1886)

1853:
Conflictivos tiempos
de intrigas y penumbras.
1853:
Errabundos tiempos
de falsía y dolor.
1854:
Nacimiento de los ojos de América.
1854:
Nacimiento del corazón de América.
1854:
Nacimiento de la supra-conciencia del Nuevo Mundo:
La fuerza no justifica
la aplicación de la fuerza:
He aquí la diferencia
entre civilización y salvajismo,
muy bien lo pontificó
la institución espiritual de Europa:
1500,
es el siglo de la conquista americana,
-la apreciación ya no era la misma-,
un distante océano atlántico
recargó de piedras
a las alas del pensamiento.
Y arremetieron los Centauros
del Capitán, Hernán Cortés,
y arremetieron los Centauros
del Capitán Francisco Pizarro,
y como una nueva Atlántida
fue sepultada
La Capital Tenochtitlan,
más florida aún
que la divina Venecia.
Y como una nueva Atlántida
fue sepultada
La Capital el Cuzco,
más atrayente aún
que la inmemorable Alejandría.
La fuerza no justifica
la aplicación de la fuerza:
He aquí la diferencia
entre civilización y salvajismo.
Entonces,
los hombres barbudos dictaminan:
América Nativa
es una manifestación evidente
de atraso filosófico,
por consiguiente:
el destino pertenece
a la gran Europa.
…Debieron transcurrir
tres intrincados siglos
para que emanará una voz
limpia como el agua:
Entonces habló un Alma
con absoluto distingo de su condición
de desaventajado total.
Un Alma,
que en su álgida hora
lucha por empeñar
los últimos hálitos de vida de su estirpe
ofreciendo ítegra confianza
en su dulce palabra,
a cambio de reconocimiento noble,
por sorprendente corazón humano
de su pueblo considerado
como incivilizado.
Reflejo entrañable de todo Abuelo Preamericano.
Inocultable relator
que marcó, sobre el voraz olvido
letras de fuego.
Invencible tirabuzón
que con aptitud prestigiosa extrajiste
a la falsa acusación
lanzada con desdeñoso puñal
que sin descanso espetó
contra la serena sensibilidad
de tu etnia centenaria.
¡Oh!,
¿Cuántas lágrimas, como mar
debieron estancar?:
¡Primitivos!,
¡Supersticiosos!,
¡Hechiceros!,
¡Inevolutivos condicionados tribales!,
¡Oh!,
¿Cuánta anulación cultural
debieron tolerar?
Tu sana y candorosa sinceridad
fue el reposado bisturí médico
que des-argumentó
a la arrogante ventaja ilegítima
de un negociador omnipotente
sentado en Washington,-Casa Blanca-.
Sencillamente,
en las manos del constitucional Mandatario
depositaste el sol
que tu insospechada ciencia recogió:
“La tierra no pertenece al hombre.
El hombre pertenece a la tierra”
Sentencia ecuánime total
del tlamatini-amauta-kimche-continente.
(sabio en náhuatl-quechua-mapudungún).
Incontaminado cerebro
de incontaminado Nuevo Mundo.
Voz de inadornado filósofo pronunciador
del más noble razonamiento.
Voz intacta de la innombrada academia amerindial.
Balanza perfecta de real y fecunda humildad.
Multiplicados balcones
del prolífero umbral
al mágico equilibrio vivificador.
Diafanidad pura.
Comunión absoluta
con el corazón prístino y perenne de la naturaleza.
Entendimiento cúspide
de la ubicación salubre y vital de cada humano.
Supremos ojos del último alcance
de la germinación universal.
Esperanza sublime
del avance de los pastizales.
Desinteresado Sacerdote
de los bosques,
de los ríos,
del croar apacible de las ranas.
Susurro sinfónico-celestial
de las abejas.
Susurro sinfónico-telúrico
de las flores.
Alborozo íntegro del universo.
Timón de todos los sentidos.
Inagotable consejo
frente a la inconsciente codicia infrenable del poder.

ORACIÓN
Seattle:
Hermano universal,
vigoroso sentimiento,
vigoroso concepto.
Supra-conciencia
que trasciende a toda percepción
de agria nube amenazante,
confiado valle que corta
a todas las amarras
y sopla como jazmín
a la gracia envolvente,
embrión encendido
capaz de convertir
a las almas destructivas
en renovada dirección
de un tierno humano amanecer.

LOS ARTIFICES SIN LUZ  O  LA TRAICION A UNA GRAN VOCACION

Profesores
¿Qué es lo que temen, Profesores
que no empinan sus cabezas?
¿Acaso a sus familias,
a sus jefes,
a sus partidos políticos,
a su iglesia?
¿Acaso a la multiplicación
de sus finanzas?
¿Se dan cuenta?.
¡Libres deberían ir
las blancas bandadas
de sus inagotables miradas!
Pero ya largo es el tiempo,
que olvidaron el rumbo
a lontananza.
¿Podrá más de alguno confesarnos
vuestra triste reducción
a burócrata más,
empeñado sólo en fabricar
competitivos profesionales rentatarios,
negando el noble fin
de ”ser el hombre dueño de sí mismo”?
¿Podrá más de alguno confesarnos
vuestra pasiva condena
de no enfrentar
a la monstruosa engullición
de nuestra porfiada mediocrésfera cultural?
¡Oh!
¡Cuánta desconsideración!
La vital barcaza del espíritu
divaga sin timón
permitiendo la vergüenza
del desequilibrio criminal.
Silos colmados de eficiencia tecnología,
silos colmados de reserva económica.
Mientras ojos y oídos
se han mutado en piedra
ante cientos de estómagos vacíos.
¡Oh!
¡Cuánta desconsideración!
El paradigma socrático
es babocienta espuma,
ya no estimula
su resuelta disposición
de desnudar total
a la casta política
de su entramada corrupción.
¡Oh!
¡Cuándo amanecerá ese día
en que nuestros docentes no huyan más
como caleuchenos
de su grandiosa misión:
encender nuestros cerebros
con el más honrado
y lumínico farol!

—SUBE A NACER CONMIGO HERMANO”: REVELACION DE UN PERSPECTIVA—
Los katunes midieron a la perfección el tiempo,
pero hubo una dimensión inoperable.
Los kipus midieron a la perfección las estadísticas,
pero hubo una dimensión inoperable.
Los mares se perdieron como cascadas,
en los bordes de los sueños
y en aquella zona
donde la mente se hallaba vacía de impresiones
un latigazo sorprendió:
fueron los caballos,
colosales bestias improbables
figurando desde flecos trasparentes.
El pensamiento solo pudo congelarse,
mientras las colosales bestias improbables
pifiaron tibio viento
por sus narices ufanadas,
y sus fauces, igual que lobos
no cesaron la amenaza,
y sus ojos se mostraron hirvientes de sangre,
y sus patas pesaron roca montañosa,
y sus lomos fueron el puesto predilecto
para centenares de capitanes ambiciosos,
que al final, a la historia robáronle toda otra opción.
Y más tarde, separaron,
cual enfermos contagiosos
a todo espécimen considerado incivilizado:
Carecéis de ruedas y escrituras
le espetaron a los miles de Nativos.
No procesaron acero ni pólvora,
no conocieron el arco arquitectónico
ni la perspectiva paisajista.
No imaginaron la brújula y el velamen,
por lo consiguiente, Europa declara
que todo humano del Nuevo Mundo
es un ser incivilizado,
sin otro destino que la obediencia servil.
…¡Silencio!
Las aves americanas
todas van cruzando
casi inmóviles
por un cielo atardecido,
van mustias
y sus plumajes supurando,
incesantes
gotas de sangre.
¡Silencio!
Llevan la mirada en hielo
no soportan
el despiadado decreto
de usar roca inmensa,
tanto,
como una cordillera
clausurando para siempre
en el infecundo olvido
al apacible cauce natural,
apacible
como de las vicuñas
su sigiloso pastar.
¡Silencio!
El cielo se ha encendido
y se ha marcado en perigeo
y se ha marcado en apogeo

Es un año
de inmisericorde cosmológica.
1492.
Es el año incandescente
cuando, hasta los últimos límites
desaparecen eternamente:
¡”Sube a nacer conmigo hermano”!
Se revela al fin
la conciencia plena de un Padre.
No fue del Sacerdote la voz,
ni tampoco
fue la voz del profesor.
Quien habló fue el Poeta
retocando casi en magia
al palpitar petrificado
del ya casi entregado
fósil rayo deshidratado.
Ahora,
llega el golpe al alma
se ha encontrado América
con la misma brisa
del primer amanecer
advirtiendo al antiguo
respiro insospechado,
ahora ha vuelto a creer
que sus condenadas lágrimas perpetuas
tendrán descanso perfumado
en la festiva y rebrotante primavera.
“Sube a nacer conmigo hermano”.
Amigos.
No frenen las circunstancias.
No interpreten al azar las palabras,
pues, son el germen latiente
de un continente,
que, al igual como requieren riego
las semillas agrarias,
requieren la disposición profunda
de sus profesores amados:
auténticos padres
de las nuevas almas,
únicos conectadores íntegros
de los sagrados reflejos
Quechuas y Náhuatles.
Académicos-docentes:
renacer
solo es cuestión
de saber romper la cáscara.

–“LA TIERRA NO PERTENECE AL HOMBRE. EL HOMBRE PERTENECE
A LA TIERRA”: SABIDURIA DE LA AMERINDIALIDAD INCONTAMINADA–
Reconocimiento al Jefe de la tribu Norteamericana Suquamish (1786 – 1886)
Sentencia ecuánime total
del tlamatini-amauta-kimche-continente.
(sabio en náhuatl-quechua-mapudungún)
Balanza perfecta de real y fecunda humildad.
Multiplicados balcones
del prolifero umbral
al mágico equilibrio vivificador.
Diafanidad pura.
Comunión absoluta
con el corazón prístino y perenne de la naturaleza.
Entendimiento cúspide
de la ubicación salubre y vital de cada humano.
Supremos ojos del último alcance
de la germinación universal.
Voz de inadornado filósofo pronunciador
del más noble razonamiento.
Esperanza sublime
del avance de los pastizales.
Desinteresado Sacerdote
de los bosques,
de los ríos,
del croar apacibles de las ranas.
Voz intacta de la innombrada academia amerindial.
Inagotable consejo
frente a la inconciente codicia infrenable del poder.
Susurro sinfónico-celestial
de las abejas.
Susurro sinfónico-telúrico
de las flores.
Incontaminado cerebro
de incontaminado Nuevo Mundo.
Alborozo integro del universo.
Timón de todos los sentidos.
Paciente puente
al fervoroso renacimiento fraternal.

—LA SABIDURIA NATURAL DE MAYA-INCA-MAPU-CONTINENTE—
Las tierras Amerindias
reposaron siempre el ritmo,
su flechar hacia el cielo
nunca fue sombrío,
fue simple
como la sonrisa de un niño,
más cerca de la armonía del instinto
que de las cavernas inagotables
del intelecto obsesivo.
Las tierras Amerindias
supieron siempre,
y para siempre
que la madre de la vida
era un eterno rotar cíclico:
el nacimiento,
el crecimiento
y luego el fallecimiento.
El día
y luego la noche.
La primavera,
el verano,
el otoño
y luego el invierno.
La aspiración
y luego la espiración.
La sístole
y luego la diástole.
La lluvia,
las nubes
y luego la nieve.
La ovulación menstrual de la mujer.
La luna menguante,
la luna nueva,
la luna creciente
y luego la luna llena.
Los ojos inmensos
de la tierra Amerindia
permanecieron limpios
como las aguas de un melodioso manantial,
no necesitaron más que de un árbol
para representar
la confección inconmensurable
del universo prodigioso,
símbolo del equilibrio perfecto,
fábrica de oxígeno,
hogar y maternidad de las aves,
porción del paraíso,
alimento de cuantiosa especie,
combustible y madrera para los humanos.
Equilibrio perfecto
que conecta cielo y tierra
con tan solo un largo tronco.
Su copa
está hecha por ramajes entretejidos
que más tarde engalana
con incontables hojas verdes
que procesan sin descanso
a la energía generosa del sol.
Su realización prominente
son sus frutos anuales
que cargan su réplica potencial.
Su raíz es el ancla
que cual garra feroz
se incrusta en la tierra
desafiando a toda,
toda adversidad,
mientras que en silencio
sus raicillas capilares
absorben sin interrupción
el agua vital.

—LAS CENIZAS PERPLEJAS DEL POS-INCANATO—
Destellos interminables
perdidos en diabólica digestión estelar.
Retrocesos irreversibles de la poderosa raíz
del milenario árbol sequoia.
Fantasmas revoloteadores,
semejantes a mosquitos tras la luz.
Interrumpidas
veinticuatro horas de evocación
en huevo sin ventanas.
Orfandad y desolación perpetua de los Dioses.
Apéndice abortado
de la consensual agenda Senatorial.
Loca ira continental
girando sobre sí misma.

!Silencio,
multitudes inconscientes!
¿No han comprendido
que aún palpitan como cabello solar
los celestiales hogares de las estrellas
cuando extendían mágicos cinturones
y su pueblo, como lactante
bebía todas las armonías
de la infinita bóveda del universo?.
Y Atahualpa
era la cima inalcanzable de la tierra.
Era el padre perfecto
y luego, un mágico derretir
deslizaba gotitas de oro
consumando la esencia pura
hasta el último pie
del wakápulo imperio.
Pero el Hombre-Dios fue vencido.
Entonces,
las almas de sus súbditos,
cual agua presionada a no dar
revientan como peceras huracanadas,
y en un segundo
ven hundirse en tierra blanda
a toda una montaña.
—LA NOCHE PREVIA DE FC. PIZARRO
ANTE EL PRIMER ENCUENTRO CON EL REY DE LOS ANDES—
Expectación desconocida y total
como si las páginas homéricas
bajasen por un puente vivificador,
y luego, el tiempo se transforma
en un corazón saltador
puesto en un puño
y cada minuto
ya no es un minuto,
sino, expansión en horas.
Y el yerro muerde como víbora.
!No!
Ya no es posible vuelta atrás
y el alma se hace un tajo
de cabeza a los pies:
Misa,
persignación,
comunión,
reconciliación total con Cristo,
facilitamiento del soplo ungido
antes de ingresar, intrusamente,
a los vigilados territorios del máximo gigante.
La sensación imita a un cervatillo
en interior de la madriguera del oso.
-Los nervios se estiran más que los de un arco-.
La vida percibe, ahora, desde el borde,
el fondo completo de la cascada.
El amanecer trae un martillo
con que rompe al duro mármol de la noche.
-Las aves inquietas
anuncian el choque de dos mundos-:
Los caballos,
la espada
y la pólvora
son la gran fe del Capitán.
-Solemnidad
o respeto total-
El Rey-Dios se presenta en Cajamarca
en fulguroso sillón
de trono angarillero,
alza su báculo
y el viento caprichoso se calma.
Los intrusos se acercan y acreditan,
los intrusos ofrecen la biblia,
símbolo del desprendimiento total.
Atahualpa no lee,
chispa que incendia más que gas
el sino de Sudamérica:
Devoción y razón se enfrentan.
Aceptación y deliberación prometeica se enfrentan.
Vasallaje de reino
y conciencia de especie se enfrentan.
Arrobamiento místico
y admiración al Genio se enfrentan.
Paternalismo
y autodominio estoico se enfrentan.
Y sucede lo increíble,
la cadena del designio
pierde su último eslabón
y ahora es el cincel extraordinario
quien forja el cuerpo de la historia:
La tecnología de Pizarro
amontona un cerro de indígenas muertos,
terrorífico genocidio
que anquilosa para siempre
la reacción ultrajada
de un pueblo despojado de su amado buen Rey-Dios.

Y luego, las centurias
como un salto de poderoso delfín
muestran el estigma del destino andino:
Un juicio carcomido por la ambigüedad:
tanto castigo imperdonable de Viracocha,
tanto engañable ingenuidad prefilosófica.
—MACHU PICCHU:
UN PEDAZO INTACTO DE TAWANTINSUYO—
Mil cuatrocientos noventa y dos:
el océano atlántico quiebra su eje invicto
y, cual estampida geográfica,
como un frenético aplauso de Dios,
vacía y vuelve a colmar
a su cuenca infinita,
mientras,
allá lejano,
los astros de la Vía Láctea
son acariciados
por un extraño soplo terrestre.
Mil cuatrocientos noventa y dos:
iracundos centauros
manchados de soberbia inquisidora
alcanzan insoñadas riveras marinas
e inician como gigante masa de fuego
la ascensión
por tierras de América.
Avanzan y avanzan
y todo lo aplastan.
Avanzan y avanzan
y dos siglos el reloj no lo siente.
Avanzan y ahora,
definitivamente,
el paisaje es otro:
la lengua vernácula
ya no canta,
la ley vernácula
ya no manda.
¡Irrevocable!.
La tecnología europea
sella el destino para siempre:
la poesía,
el equilibrio,
el panteísmo
cayeron por el negro abismo sin fin.

Un nuevo milenio nace
y la sombra del Medioevo
es atornillada en un jarrón de museo,
pero, incomprensiblemente,
nada es definitivo;
después de la máquina
la modernidad redescubre
la magia ilógica
dada por la mecánica cuántica.
Entonces, una cuerda
de misterio indeterminista
nos une a una ausencia bendita:
Gracias mil veces,
mil veces,
porque la expedición conquistadora
carece de un Humboldt,
de un Vespucio,
de un Hiram Bingham,
permitiendo permanecer incólume
al muro inescalable
del desconocimiento,
inusitado protector
del templo,
del oasis,
del aire intacto,
¡Sí!,
del corazón latiente
de Machu Pichu,
que el siglo XX convierte
para siempre
en el congelado botellón del náufrago,
transitando por la eternidad sideral.
—LA SOMBRA DESGARRADORA DE TUPAC AMARU—
Premamérica,
como una madre que palpa su vientre
palpó todos los ecos
cruzados y transitados,
cual kolka plena
de dulces sabores
rezumados por el amor protector
de sus retentivas momias.
La antigua sabiduría
mantenía aún buenos pulmones.
Entonces,
la larga bruma fría y amarga
comienza a disiparse
y la sonrisa se cuela y se afianza.
Lentamente comienza a levantarse
el bendito Reencarnado.
Despierta todo un aliento de Dios
extendiendo un manto benefactor
de la auténtica esencia
¡Si !,
Tupac Amaru
camina refundando el futuro
del Tawantinsuyo ansiado.
… la señal
es manantial que brota
y como el viento recorre y recorre
y traspasa el atlántico inmenso
y Europa se enfurece tanto
con celo nunca visto,
tal como si oliscara
la fetidez de la muerte maldita.
Entonces,
Europa se viste
de advertida venganza
y desoye el dolor de la Madre Tierra.
Y furiosa como un lobo
desmembrana piernas y brazos
al bendito
Reencarnado Luminoso.
!Oh!.
Que dolor atora los valles,
el ánimo a caído
en el mismísimo aserradero del alma,
ya nadie devuelve
un pedazo de genio inconcluido.

desde hoy,
América ahueca un corazón
de huérfano intenso.
—INCA GARCILASO: LA INCOMPRENCION DE ESPAÑA—
¡Oh!
gran Rey Felipe II,
ante ti sólo el tránsito
de un insignificante escribano,
una abeja gramatical perdida,
zumbando por la misión
de traspasar en belleza
la agonía de una civilización,
trágicamente descuajada
del vital tambor
de los latidos.
¡Oh!
gran Rey Felipe II,
ya sé que vuestros oídos
nunca se abrirán para mí,
sólo me consuelo
con embarcar
a los aires sin rincones
las dudas deformes:
¿por qué tanto temor a mi pluma
si vuestro inimaginado cetro
no lo hubiese concebido
ni la mismísima inspiración
del demiurgo Homero?,
¿A qué se debe tanto causar
tenebroso celo,
si el giro del sol
nunca se esconde
para vuestro Imperio
de talla mundial ?
!Sí¡,
¿Por qué tanto afanar cuidado,
aún, para trasladar mi persona
a integrar sin sueldo
en vuestros europeos ejércitos?
¡Oh!
Gran Rey Felipe II
vuestra indiferencia
es eterna
y ya nunca
nunca atenderás
en comprensión
a una ingrávida madre
morando con ángeles inti-reños.
flor nívea del ocaso,
nieta del Inca Tupac Yupanqui,
canto de despedida de un cisne
entregando total
a la fría noche
sus lacustres ojos.
!Sí¡,
Nunca
Gran Rey, percibirás,
ni en sueños,
a un ser perdiendo entero
su presente
tal como pierde un pianista
sus dedos cercenados.
!Oh¡,
lapidaria
es vuestra indiferencia
y ya no sospecharás siquiera
el último sentir
de mi mamita tierna
dictando como a un hijo
en camino a la última guerra :
perpetuar más sólido que la roca
el recuerdo ido
del feliz Andino.

—LA VIGILIA DEL GENIO DE PACHACUTI O LA CONVERSACION PENDIENTE ENTRE SUS
NIETOS Y EL NAZARENO—
Los nietos del Noveno Inca
son ave silenciosa
que atraviesan las quebradas de los tiempos,
ahora,
el musgo y las enredaderas
han escondido
como un seco corazón
al subyugante Intihuatana:
El antaño altar
que en cada solsticio de invierno
amarraba, para todo el pueblo andino,
los beneficios del Padre Sol.
Ahora, los cerros del Tawantinsuyo
están distintos,
se les ha prohibido el pasado
y como una corona inentendible
florecen en su cima
cruces y vírgenes.
Los nietos callan
y la historia habla:
¿Por qué la medida de la balanza
es tan ciega para la Preamérica?
¿Por qué negar las pruebas homéricas
de nuestro amado Abuelo
quien como Alejandro Magno
hizo rendirse a los cielos?

Ahora la cruz sangrante
como un puño voraz
ha contraído el alma
de nuestra gente
y el ruedo de dos mundo
a abierto una rendija de luz:
Respetado Jesús,
no nos es difícil discernir
que lleguen ante Ud.
corazones sinceros,
pero la distancia en el tiempo
nos abierto varios cajones en el cerebro,
paralizando mucho el entendimiento,
luego, nos viene el vació
a causa de los millones de cobardes
que arrodillados
utilizan su perdón;
y más:
los hipócritas oportunistas,
los indignos derrotados,
los frustrados irremediables,
los cansados permanentes,
todos le han entonado aplaudidas loas.
!Sí!
Vinieron a su Iglesia,
negociaron parcelas de historia.
-Disculparnos nuestra objeción-,
pero su silencio
ha sido siempre imperturbable.
¿Debemos acaso suponer
que la causa su pasividad
procede por referencia
de no ser su reino de este mundo ?
!Oh!
Excelso inspirador de iglesia
necesitamos oír la razón
del porqué vuestros Sacerdotes
amarran nuestras manos,
para fácil abrir nuestros cráneos
y a duros martillazos
estaquear vuestra fe.
Quisiéramos oír
de su Alma Celestial
lo que nunca hemos comprendido
por tanta maldad en el mundo.
Nuestro breve discurrir
os percibe
como un amable peregrino predicador de paz,
que al paso aplastador del tiempo
sus brazos extendidos en la cruz
terminaron, no como arrebozo para el mundo,
sino, en el provechoso sostén
para feudos
que estrujan a miles de siervos
esperanzados en la estrecha felicidad del más allá.
Nuestro discurrir
va más lejos:
Santo Crucificado
no logramos entender varias situaciones:
vuestros labios paralizados
ante el procurador Poncio Pilatos,
la traición de doce amigos
que no os socorren
en vuestro trágico y vilipendiado destino,
menos a nuestro pueblo
que, avergonzado, os exilia.
Quedamos perplejos
cuando vuestro amor divino
se limita
y vuestro cercano hermanos judas
debe suicidarse.
quedamos perplejos también
ante dos situaciones :
¿No fue acaso vuestro proceder,
ante la casta de sus sacerdotes,
de ofensiva soberbia?
Contrario obró
el sabio oriental Confucio,
que incluso su Emperador
le da consejería titular.
¿No es acaso irregular
que un milagrero como Ud.
que dio luz a los ojos,
Que dio vida,
que convirtió el agua en vino
que sanó la cruel lepra,
que multiplicó panes y peces.
¿No es acaso muy irregular
que vuestro mismo pueblo
os dejase indefenso?

!No hayamos que decir!
Estamos asombrados
con tanto magnetismo vuestro,
y más, por no provenir
de un artista o gobernante,
de un matemático o arquitecto.
Calmándose ya las aguas de la historia
su gran fuerza se vislumbra:
el alto porcentaje de dolor,
que azota y desgarra
a las frágil e indefensas vidas
como despiadadas jaurías nocturnas,
en tal extremo de impotencia,
consuela
y más interpreta solidaria
a carne viva
su imagen de Dios sufriente,
que ante nada,
cala a dádiva exquisita
como inusitado estambre milagrosos
de personal calor compartido
con vuestro ilimitado dolor.
!Oh, lejano Jesús!,
nosotros, los nietos del Noveno Inca,
después de cuatrocientos,
escondidos y congojados años
hemos retirado la roca-puerta
que cual cíclope misántropo
velará con fauces enfermas
las cuerdas del conocimiento
cuando el Mexicano Obispo Diego de Landa,
considerando sangre del demonio,
incinera la Biblioteca de Códices Maya.
Ya despejado, repaaremos:
¿Podrán algún día, vuestros sacerdotes
confesarnos la verdad,
aquella que en su nombre
guían la cuarta cruzada,
debilitando a muerte
a su hermanastro bizantino?
¿Existirá algún Obispo
con suficiente amor humano,
como para reconocer
que sólo el Budismo nos ha dado razones
para levantar nuestras torpes miradas?
La realidad lo indica:
nunca su meditativo caminar
ha sido manchada
por cruzada, genocidio o inquisición.
Respetado Jesús,
Usted no puede dejar en nada
su gran fortalecimiento europeo :
la conmoción de un pueblo
a golpe de tanta sangre martirologio,
tampoco puede desentender
la misma ausente en el nuevo mundo,
prosperando más que su cruz sangrante ;
la ternura de su madre,
plena de mansedumbre campesina,
vivo recuerdo del atávico cause
de una cálida Pachamama
proveedora a toda despensa familiar andina.
!Oh! Crucificado,
incomprensiblemente inerme,
solitario Nazareno,
¿Podrá Ud. Algún día darle el perdón
a nuestros Amautas
cuando arguyen que vuestros pies resurectos
son más que nada, una huida
de la anónima tortura diaria?
Respetado Jesús,
ahora, permitirnos
que juntos apreciemos el alma
de una profunda decisión :
la frustración de nuestro continente sureño,
desde varias décadas sopesa y duda
sobre vuestra solución salvadora,
la constata en resultado,
ser más soportador pasivo de vida
que hálito de fuerza germinadora,
lo indica vuestra geografía desangrada
por fanáticas guerras santas.

La primavera sopla una sinfonía colorida
y los amplios balcones de Machu Picchu
son nuestros ofrecimientos
como lo son las sagradas semillas
de nuestro generoso maíz
.
Pero como un ave extraña
nos embarga un pensamiento sospechoso:
¿Acaso no se habrá mutado
en la impenetrable cáscara
de su esencia de noble intención
una dormidera de conciencia?
¿No será acaso
que vuestro iniciado rodar,
obedeció más al genio en contrición de San Pablo,
buscando alivio por motivación del recuerdo
de su ecuánime estoica enseñanza
que por el impactante significado
de vuestra cordera muerte?
¿Será posible demostrar
la total ausencia de insolencia
de nuestros inquietos espíritus?
La nirvana serenidad
es un aval:
Pronto llegará la hora
cuando nuestra América despierta
y deba, ya madura
optar por un camino.
Humildemente,
punzamos la fibra íntima
que enlaza un racimo ancestral de un pueblo
y os pedimos considerar
a un santo semejante.
Gandhi, sabio hindú
fue más allá
de un paz pordiosera,
dirigió como estadista,
los cauces de la fraternidad.
Amigo Jesús,
Podría Ud. Comprender a los nietos
del Ingeniero de los Andes.
No es nuestra la intención
de lastimar a vuestra pasión de amor
por entenderla como una bella paloma sin alas
desde cuando sus iracundos sacerdotes
desembarcaron en nuestras tierras
emblemas inquisidores
negándole, a nuestra flor pre-americana,
la dulzura de nacer.
Amigo,
ya llega el silencio
¿podría Ud. Considerar
aquella fría espada de gélida lágrima
que se ha incrustado por siempre
en el fondo del latido
de nuestro continente sorpresivo,
y al igual que un gran árbol frutal
sólo se expuso para el mundo?
Señor Jesús,
con los giros trocados
que sus hijos han dado al rumbo,
más su silencio profundo,
solo le pedimos
dejar a nuestros ojos en paz
ante una opción veraz.
LA EVOLUCION HUMANA, A TRAVES DE LAS CAPITALES URBANAS Y EL
DESILENCIAMIENTO ARQUITECTONICO DE LA PREAMERICA
Y el hombre
creó a la gran historia
del hombre
cuando Atenas vence la eternidad de la noche
¡Sí!,
Atenas da la gran luz
al dar la madre ciencia
y la divina mariposa
de belleza transposicional.

De otro curso
,
Jerusalén abrazó como serpiente acuarelina
a todos los nimbos de atardeceres fugaces
que atravesaron
por los despiadados y egoístas desiertos sin reloj.
Más tarde,
Roma
imitó a las estatuas avasallando al dolor,
y quiso ser niño loco
conduciendo interminables cuadrigas
de encabritadas estrellas de creación.

Europa nos trajo otro gran sol
cuando Constantinopla avanza
en suma consideración
logrando por conversión
innecesaria a las cadenas de la humillación.
Definitivamente
Florencia reinventó al auténtico hombre
mientras que su hijo predilecto,
Galileo, le extrajo al mismísimo cosmos
su celoso corazón.

Ya nada fue igual,
el siglo XX abrió las puertas
a la dimensión ilimitada
y Nueva York,
desplazó a todos los ejes,
creando un continente de industrial involucración,
como si el mundo
ahora cupiera en nuestras mismísimas portentosas manos.
Constructores,
Arquitectos,
Urbanistas:
Genios del “Buen vivir”,
sepultureros del barro,
apaciguadores de las lluvias,
controladores del frío,
acunadores del sol,
encauzadores de las aguas,
pacificadores de la noche,
-en síntesis-,
acrecentadores
de la raza humana.
Constructores,
Arquitectos,
Urbanistas,
hoy el silencio los invoca,
se requiere el noble fulgor
de vuestro arte, ciencia, oficio,
venas permanentes
de sensibilidad ecuánime,
hoy el silencio
requiere de vuestra diáfana mirada
y conseguir
a vuestra mano generosa
ser la nave
que se interna
por el final del tiempo horrible,
y como una cosecha sorpresiva
reanimar a la otra mitad de la tierra
que por tantos siglos
se lapidó como inexistente.
¿No son acaso
Hermanos vuestros
todos quienes levantaron,
en América Precolombina
imponentes ciudades.
…Tenemos: Tenochtitlan,
Cuzco,
Tikal, en fin
?
¿No merecen acaso
que el pulso de vuestro corazón
despierte toda la sangre,
todo el sudor
de la fraterna Profesión?
…Y, luego
exclamar,
con más decibeles
que barritado de elefantes
por el disuelto y perdido legado
condenado a tiempo inexistente
y devolver el aprecio
al formidable prodigio
del cálculo preciso,
de la nivelada y el aplomo maestro,
de la domesticación de las rocas,
de los bravos torrentes vencidos,
de los escarpados montes transformados,
de las quebradas allanadas,
de la cordillera y el mar estrechados.
Constructores,
Arquitectos,
Urbanistas:
Forjadores del eje maravilloso
que cruza la historia de la conducta humana,
vestigio contundente
que proyecta positivismo futuro,
fertilidad del alma
que no negará la empatía a su par
sentenciado al más olvido de los olvidos.

Seguro es,
que extenderán abundantes lazos
desde los azules cielos
de la satisfactoria dignidad
y recogerán semillas
de las desoladas reliquias preamericanas
y sobre el presente traidor,
como vertientes cordilleranas
volverá la vitalidad,
vilmente enfrascada:
…Mayápolis,
Incápolis,
Mapukípolis,
“Circuito Proteccional
Del Identidario Vital”.
Ciudades Escuelas,
resurgir del verdor del Amazonas,
reinicio danzante
del sol del Atacamas,
reinicio ubérrimo
del frío patagónico
y reinicio total del luciente
sombrero blanco de los Andes.
… Y luego,
la calma de la reestructuración,
y luego,
el brinco de la palpitación,
y más tarde,
el espigamiento sereno
de una evaluación de un retorno germinal:
¡Sí!,
los ojos de las ciudades escuelas
serán el umbral del amanecer ,
y como una cometa independiente
recorrerán sobre Ciudad de México:
Un hormiguero humano
manteniendo el recuerdo
de una dolorosa lanza incrustada
venida desde el norte
y una Virgen que no deja de soplar mudo consuelo,
y un ebrio guitarrón alérgico al futuro
se encontrará golpeando con rabia sus cuerdas.
…Y los ojos de maya-inca-mapu-retoñal
continuaran rumbo

palpando ahora, el alma tórrida y colorida
de Caracas y Bogotá:
círculo cerrado por selva impenetrable,
mundo apartado
como espectadores dueños de su propio circo.
Más tarde,
las grandes pupilas
caerán de asalto sobre Buenos Aires:
Una nube autocomplaciente
bañará todos los techos semieuropeos,
mientras que sus mesas cafeteras
continuarán flameado
más que bandera plenipotenciaria
y sus cabezas
se empinarán sobre los árboles
dando, a las lágrimas
permanete espalda,
-posición que ha paralizado siempre la diestra
de la fecunda coherencia vital-.
Al atardecer,
la panorámica del “Circuito del Identidario Vital”
se hundirá profunda en Lima:
constatará al mismo gusano de oro
lustrando su orgullo virreinal,
mientras que los brazos de la aurora
se asfixiarán en una pesada nostalgia perdida,
y entre la tintura de piedra
se incinerará la mariposa del frágil reír.
La cometa ocular,
entre la bruma, buscará rumbo
a Santiago de Chile,
captará a una colosal mano montañesa
estrangular, como anaconda condenada
al impalpitable Santiago decimonónico
y un economista pretencioso,
se hallará extendiendo una escalera suicidante,
por tratar de calmar el cuantioso pánico a perder.
Finalmente,
los sanos prismáticos se convertirán en garras
atrapando a Brasilia:
La amazonia inmensa
continuará desplegando su pulpa
de fiera invencible fotosíntesis,
pero aquel exorbitante verdor
lo palpará enmudecido
por la sombra de la nueva Metrópolis.
Una esquina de extraño pómulo,
descompaginado,
igual que un platillo volador encallado
en los jardines inocentes de las plazas.
Verá a un crisol de ciencia ficción
mezclando a un frío tablero de ajedrez
y un matemático que no supo bailar.
Mayápolis,
Inápolis,
Mapukípolis:
Universo energético urbano,
poderoso martillo desclavador
de la autocrucificción
por cimbral-identidad fatal